jueves, 22 de octubre de 2009

¡Pobre Patria Mía!

Me tomo el atrevimiento de hacerme eco del título del último libro del genio escritor Marcos Aguinis (un libro escrito en formato de panfleto altamente recomendable para todos aquellos que sienten un terrible malestar por todo lo que ocurre en este país y no saben o no pueden expresarlo correctamente), quien a su vez se hizo eco del lamento final de Belgrano ante lo que ocurría en su país, nuestro país, y así descargar (un poco) los sentimientos de indignación, angustia e ira que emanan de mi.

Leer el diario, ver las noticias por la tele o escucharlas en la radio es una pesadilla. La comida queda atorada en la garganta, empieza a reinar el malhumor en el ambiente, apretás las manos bien fuerte (tanto que quedan las uñas marcadas), y si estás en compañía seguro que sos partícipe de más de una discusión. Todo esto provocado por una sola persona: Néstor Kirchner, si bien es cierto que no podría actuar como lo hace sin el séquito de inescrupulosos chupamedias que lo rodean.

Estoy harta de ver cómo esta persona destruye este país, cómo destruye la vida de muchos y el futuro de todos. Harta de su indiferencia frente a los problemas gravísimos que aquejan a los argentinos: hambre, desnutrición, falta de educación, pobreza, inseguridad, gatillo fácil .. todas palabras que no le mueven un pelo, ni a él ni a su mujer. ¿Cómo es posible dar vuelta la cara frente a los chicos del Chaco (entre tantos) que mueren de hambre día tras día o de indigestión por tomar agua de charcos o por enfermedades prehistóricas causadas por no tener recursos sanitarios? ¿Cómo es posible no actuar frente a los chicos y adolescentes que destruyen su vida hasta la muerte consumiendo drogas (paco principalmente) por no contar con educación ni esperanza? ¿Cómo no se le pone la piel de gallina ante el grito de dolor de las madres que pierden a sus hijos a diario por un delincuente (de 13, 14, 15 años) que disparó a quemarropa drogrado? ¿Cómo, ante este panorama, decide malgastar 600 millones de pesos en el fútbol destruyendo un contrato que en su momento fue consentido por las partes sólo por una pelea infantil con un grupo de televisión? ¿Cómo tolerar su inacción frente a miles y miles de indigentes a lo largo del país (cifra in crecendo) y enterarnos por el otro cómo se pierden 6 mil millones de pesos diarios por Aerolíneas Argentinas? (Sí, 6 mil millones de pesos DIARIOS). ¿Cómo es posible que tengamos una educación sin inversión, tan retrasada que ha sido superada por la mayoría de los países del globo terrestre, incluso países africanos que antes ocupaban los últimos lugares, siendo que la educación es la única herramienta que permite construir un futuro? BASTA. Es indignante ver cómo unos pocos se llenan los bolsillos a costa de las tripas de la mayoría, a costa de sueños, ilusiones, a costa la vida de las personas. Esto no puede seguir pasando. Es necesario un gran cambio, y es tan arduo el camino que no sé si llegaremos a cruzarlo. Ojalá que sí. Ojalá que este fondo que estamos tocando (cada vez más profundo) sea la víspera de un crecimiento prometedor. Y ojalá que este matrimonio de insanos deje cuanto antes el gobierno. Sí, así otros tienen la oportunidad de comenzar a construir y dejar de destruir. Ojalá que este país deje de ser noticia alarmante y comience a demostrar que está hecho para cosas grandes. Ojalá que haya lugar para todas y cada una de las personas que habitamos en él (y por lugar se entienden: sueños, esperanza, alegría, salud, educación, comida, trabajo digno). Y estoy llena de ojalá y ojalases que me gustaría expresar, pero para no hacer esto más extenso, lo resumo deseando que llegue el día en el que todos podamos despertarnos con una sonrisa en la cara, orgullosos de nuestro país y redimiendo el grito de lamento que una vez (hace tanto y hace tan poco) pronunció Belgrano.

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