
Desde el primer momento que escuché esta historia me conmoví tanto que sentí la necesidad urgente de conocer cada detalle de la misma, por eso la comparto hoy aquí.
Tres son los protagonistas de esta historia: un fotógrafo sudafricano llamado Kevin Carter, un buitre hambriento y feroz y una niña sin nombre y sin futuro. Uno es el escenario: el desolado y aislado territorio de Sudán, África. El comienzo se produce tras el click de la cámara de fotos de Kevin Carter, capturando una de las fotos más conmovedoras de todos los tiempos. La imagen, detenida en el tiempo, muestra a una niña, desnutrida, agachada en sus rodillas sobre las secas y agrietadas tierras de Ayod, Sudán, delante de un buitre que parece listo para acechar a su presa. Un sinnúmero de sentimientos surgen ya desde el primer vistazo de la misma, así como también un escalofrío que recorre todo el cuerpo. Esta fotografía fue publicada por primera vez en la portada del New York Times el 26 de marzo de 1993, pero recién en 1994 le valió el premio Pulitzer de fotografía a su autor.
La imagen le valió felicitaciones a Carter, pero también críticas ante la duda ¿qué hizo con la niña? ¿la socorrió? ¿espantó al animal? A lo que él respondía "nada, la verdad me di media vuelta y me fui. No sé qué pasó con la niña". Esto, dicen algunos, tanto como la muerte de un fotógrafo amigo (Ken Oosterbroek), lo sumieron en la depresión. Así fue que poco después de recibir su premio en Nueva York, Kevin se suicidó el 27 de julio de 1994, en Sudáfrica, inhalando el gas del escape de su auto que había conectado a una ventanilla. Tenía sólo 34 años.
Quizás esa verdad marcó su destino sin sospecharlo siquiera. Ese día Kevin supo que había conseguido una imagen magnifica de la cruel realidad que se vive "al otro lado del mundo" (ese lado que muchos alejamos adrede). Supo que su fotografía sería digna de premios, reconocimientos y halagos, pero no sabía que antes de su trabajo está su persona y su consciencia, y que éstos no iban a dejar pasar por alto tal retrato. Supongo que ni todos los premios del mundo pudieron borrar esa imagen de su cabeza ni erradicar de su alma el dolor y la tristeza que irradiaba esa niña, a esta altura sin rastro.
Hubo quienes dijeron que el buitre era la metáfora del hombre detrás de la lente. Ese hombre fuerte y audaz dispuesto a todo por una buena toma. Pero ya sin su lente ese hombre no tuvo las agallas necesarias para desviar el destino ¿inevitable?. Y el lado más frío del hombre invadió la escena, hiriendo aún más a esa niña golpeada por la vida y la mala fortuna.
Lo cierto es que Kevin Carter estuvo en el lugar preciso a la hora indicada para ser un prestigioso fotógrafo o un héroe disfrazado de humano. Él eligió. ¿Bien, mal? Jugó a ser simplemente fotógrafo.
Sin embargo, luego él no la pasó nada bien, esta es su carta póstuma, la de un hombre atormentado:
"depressed...without phone...money for rent...money for child support..money for debts...money!!!...I am haunted by the vivid memories of killings & corpses & anger & pain...of starving or wounded children, of trigger-happy madmen, often police, of killer executioners..." "I have gone to join Ken if I am that lucky".
La fotografía fue tomada tras 20 minutos de espera y la niña presuntamente estaba haciendo sus necesidades a 20 metros del resto de la tribu. Los buitres abundan en la zona y el que aparece en la foto no era el único que se encontraba ese día en ese lugar. Carter dio a conocer la triste realidad de Sudán y eso acercó ayuda a la zona olvidada. Sin embargo, tras recibir el premio, él dijo: "Es la foto más importante de mi carrera, pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla, la odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña".
Cada uno sacará sus propias conclusiones, le pondrá el final a esta historia que desee (dictado por su cabeza o su corazón) .. Este es sólo un pantallaso, el mío.
La imagen le valió felicitaciones a Carter, pero también críticas ante la duda ¿qué hizo con la niña? ¿la socorrió? ¿espantó al animal? A lo que él respondía "nada, la verdad me di media vuelta y me fui. No sé qué pasó con la niña". Esto, dicen algunos, tanto como la muerte de un fotógrafo amigo (Ken Oosterbroek), lo sumieron en la depresión. Así fue que poco después de recibir su premio en Nueva York, Kevin se suicidó el 27 de julio de 1994, en Sudáfrica, inhalando el gas del escape de su auto que había conectado a una ventanilla. Tenía sólo 34 años.
Quizás esa verdad marcó su destino sin sospecharlo siquiera. Ese día Kevin supo que había conseguido una imagen magnifica de la cruel realidad que se vive "al otro lado del mundo" (ese lado que muchos alejamos adrede). Supo que su fotografía sería digna de premios, reconocimientos y halagos, pero no sabía que antes de su trabajo está su persona y su consciencia, y que éstos no iban a dejar pasar por alto tal retrato. Supongo que ni todos los premios del mundo pudieron borrar esa imagen de su cabeza ni erradicar de su alma el dolor y la tristeza que irradiaba esa niña, a esta altura sin rastro.
Hubo quienes dijeron que el buitre era la metáfora del hombre detrás de la lente. Ese hombre fuerte y audaz dispuesto a todo por una buena toma. Pero ya sin su lente ese hombre no tuvo las agallas necesarias para desviar el destino ¿inevitable?. Y el lado más frío del hombre invadió la escena, hiriendo aún más a esa niña golpeada por la vida y la mala fortuna.
Lo cierto es que Kevin Carter estuvo en el lugar preciso a la hora indicada para ser un prestigioso fotógrafo o un héroe disfrazado de humano. Él eligió. ¿Bien, mal? Jugó a ser simplemente fotógrafo.
Sin embargo, luego él no la pasó nada bien, esta es su carta póstuma, la de un hombre atormentado:
"depressed...without phone...money for rent...money for child support..money for debts...money!!!...I am haunted by the vivid memories of killings & corpses & anger & pain...of starving or wounded children, of trigger-happy madmen, often police, of killer executioners..." "I have gone to join Ken if I am that lucky".
La fotografía fue tomada tras 20 minutos de espera y la niña presuntamente estaba haciendo sus necesidades a 20 metros del resto de la tribu. Los buitres abundan en la zona y el que aparece en la foto no era el único que se encontraba ese día en ese lugar. Carter dio a conocer la triste realidad de Sudán y eso acercó ayuda a la zona olvidada. Sin embargo, tras recibir el premio, él dijo: "Es la foto más importante de mi carrera, pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla, la odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña".
Cada uno sacará sus propias conclusiones, le pondrá el final a esta historia que desee (dictado por su cabeza o su corazón) .. Este es sólo un pantallaso, el mío.
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