Mostrando entradas con la etiqueta Tiramisú de limón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tiramisú de limón. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de noviembre de 2009

Sabina. Más de Vinagre & Rosas

Ya sé que estoy insoportable con Sabina, pero es que estamos en vísperas de su nuevo álbum y abunda el nuevo y extraordinario material. Acá hay más info de las canciones, todas brillantes, todas mis favoritas.

Agua pasada
“Benja, lo único que vamos a hacer son canciones muy emocionantes. Que las oigan... ¡y se mueran!”, le dijo Sabina. En esta canción, “Joaquín probó la canción como lo hace siempre, siguiendo la teoría de que, si se puede cantar como un blues, un tango y una ranchera, es que sirve”.

Virgen de la Amargura
Con ese nombre, Virgen de la Amargura, bautizaron los amigos de Benjamín Prado a su ex novia.

Vinagre y Rosas
La canción que da título al disco está ambientada en el circo y tiene un aire fronterizo. “Sigue el camino del amor, pero también se trata el problema de la discriminación y la crisis”.

Crisis
Dice Prado que la canción no es sobre la situación económica, sino sobre la ‘nube negra’ del cantante. “¿Cómo una persona a la que sigue tanta gente se considera tan perdida?”, se pregunta Prado.

Cristales de Bohemia
Es su homenaje a esta ciudad, lugar en que se concibieron la mayoría de las canciones del álbum.

Viudita de Cliquot
De visita en Tenerife en un recital literario, el dúo reflexionó entre whiskys y ducados sobre su estancia en Rota. Habían avanzado el disco, pero canciones como ‘Viudita de Cliquot’ aún quedaban por terminar. “Eso nos entonó y le acertamos a un par de rimas interesantes. Cuatro versos y tres cigarrillos después, nos dimos por satisfechos y cerramos la libreta”.

Parte meteorológico
En Madrid, Prado se tragó el aire de un estudio de grabación, que a veces está “lleno de cuchillos”. “Fueron días intensos y divertidos. Con Joaquín siempre ocurre algo que merece recordar”, escribe Prado.

Menos dos alas
Dedicada al poeta Ángel González, la compusieron en el cabaret Darling, al que iban en una limusina. "Es una canción muy melancólica, pero Joaquín insistió que tenía que ser una rumba”.

Embustera
Con música de Pereza, a Prado le emocionó. “Estaba tan seguro de que esta canción iba a estar en el disco porque resultaba impensable que Joaquín me diese el disgusto de no incluirla”.

Tiramisú de limón
La otra pieza de Pereza es el primer single. “Es una canción fantástica y era la primera que construimos sobre el plano de una música ya hecha”.

Fuente: ciudadsabina.com

martes, 3 de noviembre de 2009

Un adelanto que agrava la ansiedad


La siguiente nota la extraje de la mejor página web sobre el gran poeta, músico, cantautor, filósofo y genio de la vida Joaquín Sabina: www.ciudadsabina.com. Ya saben que soy una gran fanática de esta persona (tan igual, tan distinto a todos) y es por eso que quiero compartir este adelanto que publicó la gente de ciudadsabina.com acerca de su último álbum "vinagre y rosas" próximamente a la venta. Lean y comiencen a disfrutar algunas de las grandes frases que se se esconden en las canciones de su último trabajo .. palabras que venden por si solo el cd y que generan una ansiedad enorme por devorarlo enseguida.

“Pienso en los mundos personales y en la capacidad de disparar con mano de santo al corazón ahora que sale
Vinagre y rosas, la nueva entrega de Joaquín. Su último disco, Alivio de luto, se editó en el 2005, hace cuatro años. Tanto tiempo de espera convierte ya esta aparición en un acontecimiento”, escribe Luis García Montero.
Así es. Cuatro años sin canciones de Joaquín Sabina son muchos años, pero el mutis termina el 17 de noviembre con la publicación de Vinagre y rosas, un álbum en el que, como dice García Montero, “Joaquín se ha abierto más que nunca, y sin embargo es también más Joaquín que nunca”. Justa definición para uno de los grandes trabajos de un artista que lleva almacenando en el disco duro de nuestra memoria un buen puñado de canciones imborrables desde que apareció su primer disco, allá en 1978. Palabras como cuerpos, una de las canciones de aquel álbum de debut, empezaba: “Recuperar de nuevo los nombres de las cosas, llamarle pan al pan, vino llamarle al vino”. Han pasado 31 años, ha publicado 18 discos de los que ha vendido más de nueve millones de ejemplares y en eso sigue Joaquín Sabina, cuidando y puliendo las palabras. Tiene el gen, y las 14 canciones Vinagre y rosas lo confirman por decimonovena vez. Firmando al alimón con Benjamín Prado las letras de diez de ellas, una con Luis García Montero y otra con Violeta Parra (1917-1967), Joaquín Sabina vuelve a apoderarse de nuestro corazón y convertirlo en estribillo, como escribe García Montero. Hoy, con 60 años a cuestas (Viudita de Clicquot, una de las canciones deVinagre y rosas, da fe de ello), Joaquín Sabina sigue desnudándose en sus canciones escéptico y utópico, real y fantástico, nunca complaciente. Como siempre, mete el dedo en la llaga y jamás sale seco. Las canciones de Joaquín son vida y tienen el callo que da la nostalgia, la decepción y la ilusión, mezcladas en proporciones diferentes en las canciones de un álbum inspirado, emocionante y despojado. En Vinagre y rosas, el pan sigue siendo pan y el vino, vino. El álbum comienza por derecho con Tiramisú de limón (“Hice un solo desafinado con las cenizas del amor, las verbenas del pasado gangrenan el corazón”). Es el primer single y una de las dos canciones del nuevo tándem Sabina-Pereza que aparecen en el disco. Un tema rotundo, con letra de Joaquín Sabina y Benjamín Prado y música de Leiva de Pereza. Leiva y Rubén (es decir, Pereza) asumen la producción y lo tocan casi todo: batería, bajo, guitarras… También hacen los coros, junto a Guti, Joan Manuel Serrat, Antonio Gª de Diego y Pancho Varona. Para continuar dejando las cosas claras, una autobiografía a calzón quitado: Viudita de Clicquot (“A los quince los cuerdos de atar me cortaron las alas, a los veinte escapé por las malas del pie del altar, a los treinta fui de armas tomar sin chaleco antibalas, Londres fue Montparnassse sin gabachos, Atocha con mar”). Con el equipo músico habitual (Antonio Gª de Diego, Pancho Varona y José A. Romero) a su lado como en la mayoría del álbum, es un baladón rockero con ese aroma blues que también aparece en otras canciones. Puro Sabina en otra demostración de maestría en la construcción de una canción, esta vez quitándose hasta el taparrabos. Para elevar la nostalgia llega Cristales de Bohemia (“Vine a Praga a fundar una ciudad una noche a las diez de la mañana, subiendo a Malá Strana, quemando tu bandera en la frontera de la soledad”). Con un acompañamiento sencillo, mínimo y ajustado, es una emotiva evocación a Praga, una canción melancólica que da paso a Parte metereológico (“Besarte es desatar un huracán, que suba en el termómetro el mercurio, algunas nieves dan calor cuando se van fundiendo entre el desierto y el diluvio”). Rock suave de carretera, ritmo a lo J.J. Cale (para entendernos) y un estupendo y fino trabajo de Antonio Gª de Diego a las guitarras marcan una de las canciones más rítmicamente alegres y vistosas del disco. Después, y a ritmo de vals íntimo, suena Ay! Carmela (“Y no sé de qué modo dejar de adorarte sin duelo entre nunca y quién sabe. Cuando quemes tus naves no me pierdas las llaves del cielo”) con letra cien por cien Joaquín, dedicada a su hija y una de las canciones más emocionadas de un álbum absolutamente emocionado. Sigue Virgen de la Amargura (“Virgen de la Amargura, devuélveme la vida, sin ti todo es usura y noches perdidas, facturas, calenturas, heridas sin sutura; caídas, conjeturas, sacudidas, cerraduras… despedidas de locura y callejón”), una de las canciones más originales del disco, abierta, imprevisible, que comienza acústica con aire a folk-rock de los 60-70 y acaba por los Beatles. Agua pasada (“Las canciones de amor que no quisiste andan rondando ya por las aceras, las tocan las orquestas de los tristes pa que baile don nadie con cualquiera”) tiene dentro blues, tango, fado, copla y otras músicas de sentimiento para un Sabina vertical, hondo, intenso, íntimo. Siguiendo en la onda, llega Vinagre y rosas (“Cuando el flautista de Hamelín sacó un ratón de su bombín, Polichinela se fugó con Arlequín. Hay mariposas de arrabal que nunca aprenden a volar, vinagre y rosas a la hora de cenar”), un hallazgo en la mezcla de ranchera y blues, absolutamente original y magníficamente conseguida. Una canción que Sabina canta más chulo que un chotis para colocarla en la vitrina junto a sus grandes emblemas. Otra joya. Embustera (“Contigo he comprendido que la humedad es algo que se seca y se olvida. Gracias a ti he sabido que la verdad es sólo un cabo suelto de la mentira”) retoma el rock porque ahí está Pereza en su segunda colaboración del álbum. Con música de Rubén Pozo y Pereza a las guitarras, bajo y batería, tiene un aire a lo George Harrison pasado por los Rolling Stones que la convierte en otra de las canciones enérgicas de un álbum por lo general calmado. Nombres impropios (“Ya ves, llegar a fin de mes no era con ella asunto de dinero. Se trataba más bien de merecer un tren de pasajeros, el tsunami de un mar hecho mujer, dispuesto en cada ola a renacer. Se llamaba Herejía, cómo voy a saber si me engañaba cuando me mentía”) contribuye a esa calma a tiempo de swing con aroma de jazz añejo, con un desarrollo sofisticado donde se ve la mano sabia de Antonio Gª de Diego y Pancho Varona, autores de la música como en la mayoría de las canciones del disco. Menos dos alas (“González era un ángel menos dos alas, González era un santo por lo civil, un dandy con un ojo a la funerala, tan rojo, tan Oviedo y tan zascandil”) va por rumba para rendir homenaje al poeta Ángel González (Oviedo, 1922-Madrid, 2008), mientras Crisis (“Crisis en el cielo, crisis en el suelo, crisis en la catedral. Crisis en la cama, cada sueño un drama, un euro es un dineral. Crisis en la luna, la diosa fortuna debe un año de alquiler. Crisis con ladillas, manchas amarillas, pánico del día después. Crisis en la moda, firma y no me jodas, esta no es nuestra canción”) cambia a rock duro para situarnos en el hoy y ahora. Y en la recta final del álbum llega Blues del alambique (“Me busqué, te perdí, derrapé, malviví, todo es tan extraño. Conspiré contra el sol, enviudé de farol, cómo pasan los años”) con música de Álvaro Martínez Maluquer, un especialista en blues que sostiene con su guitarra la intimidad de una canción que precede al bonus track que cierra del disco: Violetas para Violeta (“Los pobres no somos ricos ni el cobre es más que la greda, la libertad cierra el pico desde que hay toque de queda, pregúntale a los milicos qué hicieron en La Moneda”). En el libro Con buena letra que recoge la letra de todas sus canciones, Joaquín Sabina escribe: “Imitando sin conseguirlo a la inimitable Violeta Parra”. Con música de la gran cantautora chilena que Sabina convierte en un blues-rock intenso y emocionante, es el cierre de un álbum mayúsculo, variado, insurrecto, duro en el contenido, muy poco benévolo con nada ni con nadie, empezando por el propio autor. Apasionado y apasionante. Decir que Joaquín Sabina vuelve a ejercer magisterio en las letras puede ser redundante y mejor leer el texto que sigue de Luis García Montero. El hecho es que Vinagre y rosas ya está aquí para situarse entre los mejores discos de una obra capital en la música española. La que desde hace tres décadas nos viene ofreciendo Joaquín Sabina.

Espero que hayan disfrutado este pedazo de la gran obra de arte que está lista para ser exhibida.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Tiramisú de limón by Joaquín Sabina

Fanática absurda como soy de Joaquín Sabina no puedo dejar de compartir el adelanto de su último álbum "Vinagre & Rosas" que sale a la venta el próximo 17 de noviembre. Esta canción se llama Tiramisú de limón y fue escrita junto con el grupo de rock español Pereza. Sabina y el dúo se conocen desde hace años, encuentros esporádicos donde siempre reinó un clima de sana amabilidad y camaradería. Sin embargo la relación se ha estrechado aún más con el nuevo trabajo del de Úbeda, cuando el equipo de producción de Sabina (vía Pancho Varona), llamó a Rubén y Leiva para animarles a componer algo para el disco. Leiva: “Panchito, con el que siempre hemos tenido trato de amistad, nos llamó y nos dijo ‘Oye chicos ¿Por qué no escribís alguna cancioncita?’. Y bueno, Rubén hizo “Embustera”, con Benjamín Prado, y yo “Tiramisú de limón”. Después Joaquín cogió las letras de ambas canciones y las transformó en sus letras”.

El single Tiramisú de limón es una canción que arranca con brisa porteña para tirarse finalmente en brazos del rock vesceral con el que se identifica a Pereza, una canción con fuerza, lindamente engalanada con el acordeón de César Pop y unos coros compinches en los que aparecen Joan Manuel Serrat, Guti, Pancho Varona y Antonio García de Diego. La canción viene acompañada de un video donde el trío se despacha a gusto mostrando su orgullosa relación.

"Tiramisú de Limón"

Hice un solo desafinado
con las cenizas del amor
las verbenas del pasado
gangrenan el corazón.

Acórtate la falda nueva
despiértate al oscurecer
túmbate al sol cuando llueva
no desordenes mi taller

Tiramisú de limón
helado de aguardiente
muñequita de salón
tanguita de serpiente.

De madrugada y por la puerta de servicios
me pasabas el hachís
al borde del precipicio
jugábamos a Thelma y Louise

Pero esta noche estrena libertad un preso
desde que no eres mi juez.
Tu vudú ya pincha en hueso,
tu saque se enredó en mi red.

Tiramisu de limón
helado de aguardiente
puritana de salón
tanguita de serpiente.

¿Dónde crees que vas?
¿qué te parece que soy?
no mires atrás
que ya no estoy.

¿Pero dónde crees que vas?
¿quién te parece que soy?
si miras atrás
mañana es hoy.

¿Dónde crees que vas?
¿quién te parece que soy?
puede que quizás
luego sea hoy.

Nena, ¿dónde crees que vas?
¿quién te parece que soy?
no mires atrás
que ya me voy.

Que sepas que el final no empieza hoy...

Acá dejo el link del video para que escuchen la canción, que en voz de Sabina suena más que bien y con el tiempo gusta muchísimo: http://www.youtube.com/watch?v=w7fhODayaww

Quienquiera compartir su visión del tema, quienquiera resolver este acertijo, será bienvenido.