Qué difíciles se me hacen los fines de año ! A pesar de sus encantos, no logro disfrutar plenamente de esta época del año y, la verdad, ansío que pase pronto.
Es una época que connota balances y los balances me asustan. Me asusta ver que pasó un año entero y no logré hacer ningún cambio positivo en mi vida. Sigo acarreando las mismas mochilas que el año pasado (más pesadas incluso) y soñando con las mismas ilusiones que en estos doce meses no cumplí. Pero sobre todo me asusta ver que, en gran parte, la responsabilidad de encontrarme estancada en el mismo lugar es tan sólo mía. Porque si bien ninguna oportunidad se presentó concreta en mi puerta, tampoco salí a buscarlas con seguridad y firmeza. Dejé que el tiempo pasara sin pensar que el tiempo, cuando pasa, no vuelve. El tiempo es traicionero. Le gusta jugar a los engaños con sus cortos segundos, minutos, horas, con sus intermedios días, semanas y sus largos meses, y cuando todos esos meses que forman un año pasan, nos damos cuenta (recién ahí) de todo el tiempo que pasó delante de nuestras caras.
Además los balances denotan un sentimiento de melancolía espantoso. No creo, según mi apreciación, que haya un sentimiento peor que la melancolía. Incluso la tristeza no suele ser tan fea y desconsoladora. Uno puede estar triste por acontecimientos realmente graves, como la muerte de un ser querido, problemas de salud de alguna persona cercana y sufrir sin consuelo alguno o también por haber perdido ese pañuelo que tanto me gustaba y combinaba con todos mis atuendos. Éste último, de sabido que pasa rápido, con tan sólo una noche de sueño (o desvelo) como mucho y sin dejar rastros. Pero la melancolía es sombría, fatigosa, insoportable. Se instala en nuestros huesos, o más profundo aún, en nuestra alma, y se queda allí durante largo tiempo. Sin inmutarse siquiera por el desprecio que uno le tenga. Y dejando las huellas de su estadía para que siempre nos acordemos de ella.
Eso me genera esta época. Al menos mientras no pueda atribuirle significado positivo al balance de fin de año. Por suerte ya termina y por doce meses no tendré que preocuparme de ello.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
jueves, 15 de diciembre de 2011
Cosecharás tu siembra
Ya no puedes ni saltar por el peso que recae sobre tus hombros.
Desplegar tus alas se convirtió en una utopía.
Te cuesta respirar por el hollín adherido a tus pulmones.
Por corazón, un barrizal. Por sangre, ponzoña.
Ni un ácaro sobreviviría en tu interior.
Lo lejos que estás del cielo (de tú cielo, de mí cielo),
te obligan a perder la vista en el suelo.
El oscuro halo que te escolta fulmina aún más el paisaje de nubes negras que te circunda.
Kin sombrío. Insensata desmesura que te mueve.
Mirada fétida. Y muecas estrafalarias escondidas tras un velo de falacias.
Sordina. Invidencia. Inmaculada decepción.
Penurias, cual semillas, se dispersan tras de ti, en un malherido campo de tierra putrefacta.
Recuerda, sólo recuerda, que cosecharás tu siembra.
Desplegar tus alas se convirtió en una utopía.
Te cuesta respirar por el hollín adherido a tus pulmones.
Por corazón, un barrizal. Por sangre, ponzoña.
Ni un ácaro sobreviviría en tu interior.
Lo lejos que estás del cielo (de tú cielo, de mí cielo),
te obligan a perder la vista en el suelo.
El oscuro halo que te escolta fulmina aún más el paisaje de nubes negras que te circunda.
Kin sombrío. Insensata desmesura que te mueve.
Mirada fétida. Y muecas estrafalarias escondidas tras un velo de falacias.
Sordina. Invidencia. Inmaculada decepción.
Penurias, cual semillas, se dispersan tras de ti, en un malherido campo de tierra putrefacta.
Recuerda, sólo recuerda, que cosecharás tu siembra.
sábado, 15 de octubre de 2011
Midnight in Paris

Acabo de ver esta peli que me dejó sin palabras. Escrita y dirigida por Woody Allen. Creo que decir eso es suficiente para que se entienda que estoy hablando de palabras mayores. Soy seguidora de su cine, sin ser una groupie. Sin embargo, en esta oportunidad me dejó estupefacta de la genialidad que logró plasmar en pantalla.
La película, simplificadamente, trata de la insatisfacción que genera vivir en el presente y el deseo continuo de transportarse a otra época considerada, por la historia, mejor que la actual. Sin embargo, ¿qué ocurriría si ese deseo se vuelve realidad y de pronto nos encontráramos viviendo en algún tiempo pasado? ¿simplemente eso nos haría mágicamente felices? ¿por dónde transcurre la verdadera felicidad? La película es, desde mi punto de vista, perfecta. Y aunque sea sumamente surrealista, no tiene vacíos más absurdos que el absurdo que significa darle vida a Hemingway, Picasso, Dalí, Fitzgerald, Gauguin, T.S. Eliot, Buñuel, entre otros. Es simplemente impecable, con diálogos para escuchar ininterrumpidamente y con una fotografía para no dejar de (ad)mirar ni un segundo. Basta con cerrar los ojos para transportarse a París y soñar con vivir, aunque sea por un instante, una gloriosa historia de amor. ¿Quién no muere por escuchar que le susurren al oído "we'll always have Paris"?. Bueno, esta obra de arte, me transportó a aquella otra obra de arte y a sentir un deseo inexorable de caminar bajo la lluvia por las calles de esa hermosa ciudad.
Finalmente, la genialidad de la película radica, para mi, en el mensaje que transmite. Ese mensaje es el de vivir con la mayor de las fuerzas y energía el presente. Hay momentos tristes, dolorosos, dramáticos, melancólicos y angustiantes, pero ahí también está el encanto de la vida. Es decir, esos momentos nos deben hacer recordar con cuánta rapidez pasa la vida y cuánta alegría hay que ponerle al día a día para tratar de disfrutarla al máximo. Las penas y amarguras sirven para valorar más los momentos lindos. Y para hacer de cada momento, una fotografía que valga la pena recordar y una anécdota que valga la pena contar.
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domingo, 2 de octubre de 2011
La vida es un espejo
Le preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano. Él respondió así: la política sin principios, el placer sin compromiso, la riqueza sin trabajo, la sabiduría sin carácter, los negocios sin moral, la ciencia sin humanidad y la oración sin caridad. La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si estoy triste; que todos me quieren, si yo los quiero; que todos son malos, si yo los odio; que hay caras sonrientes, si les sonrío; que hay caras amargas, si estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo soy feliz; que la gente es enojona, si yo soy enojón; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido. La vida es como un espejo: si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí. "El que quiera ser amado, que ame" ;)
Fuente: ¿vale facebook?
domingo, 26 de junio de 2011
Agujas que no marcan las horas
Tiempo. Amigo y enemigo de todos. Tiempo fugaz, tiempo eterno. Tiempo de risas y alegrías, que en un santiamén queda en el pasado. Tiempo de lágrimas y tristezas que en un par de siglos, cicatriza. Tiempo que corre, tiempo que vuela. Tic tac eterno y desgastante. Agujas que no dan vueltas al reloj. Segundos de ocio, años de oficina.
Tiempo inquieto, que se escurre entre las manos de los que ríen. Paz efímera y volátil que se deshace.
Tiempo pesado, que se acomoda en las mochilas de los que no saben (ni quieren) leer el reloj. Tiempo inmortalizado en una fotografía sin tiempo.
Minutos que van y vienen. Que se roban, que pierden, que lastiman.
Horas que despiertan, que resplandecen, que revolotean.
Tiempo que juega ala ruleta rusa (con cinco balas). Tiempo que no calla, que desespera, que no pasa.
Momentos de revoluciones internas, viajes en trance, meditaciones eternas.
Años de espera en la estación sin saber a qué tren subirse.
Siglos de naufragio, sin remos, a voluntad del viento de agosto.
Tiempo que no negocia, que no coimea, que no se corrompe.
No es el tiempo, sino la percepción que hacemos de él, lo que (me) enloquece.
jueves, 2 de junio de 2011
cansada de esperar
Qué difícil es alcanzar la armonía plena, interna, de cada uno.
Siempre hay algún motivo que nos mantiene insatisfechos ¿ por qué?
¿Por qué constantemente sentimos estar en el lugar equivocado, lejos de lo que nos hace feliz?
¿Por qué regularmente las lágrimas y tristezas son más abundantes que las risas y carcajadas?
¿Será por la percepción del tiempo, que los momentos dolorosos parecen más extensos en el reloj que los momentos de felicidad?
Busco y busco, pero no logro encontrar una respuesta que satisfaga mi inquietud.
Pase lo que pase, sigo sintiendo que los momentos de infelicidad son mayores.
Y uno se cansa de escuchar que todo pasa por algo y lo bueno siempre llega. Sin embargo, me ilusiono y pregunto de nuevo ¿cuándo?
¿Cuánto hay que esperar? ¿Cuántas vueltas va a dignarse a dar el reloj antes de que me sorprenda con esa magnífica noticia que tiene guardado para cada uno?
Porque uno se cansa de esperar toda una vida en vano.
Dan ganas locas de soltar los remos y dejarse naufragar hacia donde te lleve el viento, a su merced.
jueves, 14 de abril de 2011
FIN DEL MUNDO
Un lugar donde sólo estar abrazado por las estrellas y donde la luna se convierta en tu amigo confesor.
Donde se escuche la música de las aguas violentas del río, desarmándose al chocar contra alguna roca que nunca estuvo muerta, al final de su destino, y transformándose en bruma cálida que refresca tu cara.
Donde los pies descalzos sientan y sufran la tierra, desgranada en minúsculas partículas y tiñéndote los pies de color vida.
Donde tus ojos sólo reflejen el grito de paz que pronuncian las montañas.
Donde el viento sople a su voluntad alborotándote los cabellos y dejando su huella en tu piel.
Donde los únicos olores que sientas sean los del árbol viejo y maduro, transmitiendo su sabiduría a través de sus ramas; junto a los olores que salen de la hornalla, de frutas perfectas convirtiéndose en dulce fresco, preparado para ser untado en un pan recién horneado.
Donde los colores tengan la intensidad que tu decidas.
Donde el cielo y las flores sean tus aliados, para corretear y reír en un campo repleto de frutillas y amapolas.
Un lugar donde despertarse con un rayo de sol acariciando tu cara, sin golpear ni lastimar.
Donde tu mente vuele en el sentido que ella desee, escuchando la música que mima tu alma, desafiando los límites de la libertad.
A ese lugar me escapo seguido .. cuando cierro los ojos y pienso en vos.
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