jueves, 15 de diciembre de 2011

Cosecharás tu siembra

Ya no puedes ni saltar por el peso que recae sobre tus hombros.
Desplegar tus alas se convirtió en una utopía.
Te cuesta respirar por el hollín adherido a tus pulmones.
Por corazón, un barrizal. Por sangre, ponzoña.
Ni un ácaro sobreviviría en tu interior.


Lo lejos que estás del cielo (de tú cielo, de mí cielo),
te obligan a perder la vista en el suelo.


El oscuro halo que te escolta fulmina aún más el paisaje de nubes negras que te circunda.
Kin sombrío. Insensata desmesura que te mueve.


Mirada fétida. Y muecas estrafalarias escondidas tras un velo de falacias.
Sordina. Invidencia. Inmaculada decepción.
Penurias, cual semillas, se dispersan tras de ti, en un malherido campo de tierra putrefacta.


Recuerda, sólo recuerda, que cosecharás tu siembra.

sábado, 15 de octubre de 2011

Midnight in Paris


Acabo de ver esta peli que me dejó sin palabras. Escrita y dirigida por Woody Allen. Creo que decir eso es suficiente para que se entienda que estoy hablando de palabras mayores. Soy seguidora de su cine, sin ser una groupie. Sin embargo, en esta oportunidad me dejó estupefacta de la genialidad que logró plasmar en pantalla.

La película, simplificadamente, trata de la insatisfacción que genera vivir en el presente y el deseo continuo de transportarse a otra época considerada, por la historia, mejor que la actual. Sin embargo, ¿qué ocurriría si ese deseo se vuelve realidad y de pronto nos encontráramos viviendo en algún tiempo pasado? ¿simplemente eso nos haría mágicamente felices? ¿por dónde transcurre la verdadera felicidad? La película es, desde mi punto de vista, perfecta. Y aunque sea sumamente surrealista, no tiene vacíos más absurdos que el absurdo que significa darle vida a Hemingway, Picasso, Dalí, Fitzgerald, Gauguin, T.S. Eliot, Buñuel, entre otros. Es simplemente impecable, con diálogos para escuchar ininterrumpidamente y con una fotografía para no dejar de (ad)mirar ni un segundo. Basta con cerrar los ojos para transportarse a París y soñar con vivir, aunque sea por un instante, una gloriosa historia de amor. ¿Quién no muere por escuchar que le susurren al oído "we'll always have Paris"?. Bueno, esta obra de arte, me transportó a aquella otra obra de arte y a sentir un deseo inexorable de caminar bajo la lluvia por las calles de esa hermosa ciudad.

Finalmente, la genialidad de la película radica, para mi, en el mensaje que transmite. Ese mensaje es el de vivir con la mayor de las fuerzas y energía el presente. Hay momentos tristes, dolorosos, dramáticos, melancólicos y angustiantes, pero ahí también está el encanto de la vida. Es decir, esos momentos nos deben hacer recordar con cuánta rapidez pasa la vida y cuánta alegría hay que ponerle al día a día para tratar de disfrutarla al máximo. Las penas y amarguras sirven para valorar más los momentos lindos. Y para hacer de cada momento, una fotografía que valga la pena recordar y una anécdota que valga la pena contar.


domingo, 2 de octubre de 2011

La vida es un espejo

Le preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano. Él respondió así: la política sin principios, el placer sin compromiso, la riqueza sin trabajo, la sabiduría sin carácter, los negocios sin moral, la ciencia sin humanidad y la oración sin caridad. La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si estoy triste; que todos me quieren, si yo los quiero; que todos son malos, si yo los odio; que hay caras sonrientes, si les sonrío; que hay caras amargas, si estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo soy feliz; que la gente es enojona, si yo soy enojón; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido. La vida es como un espejo: si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí. "El que quiera ser amado, que ame" ;)


Fuente: ¿vale facebook?

domingo, 26 de junio de 2011

Agujas que no marcan las horas

Tiempo. Amigo y enemigo de todos. Tiempo fugaz, tiempo eterno. Tiempo de risas y alegrías, que en un santiamén queda en el pasado. Tiempo de lágrimas y tristezas que en un par de siglos, cicatriza. Tiempo que corre, tiempo que vuela. Tic tac eterno y desgastante. Agujas que no dan vueltas al reloj. Segundos de ocio, años de oficina.
Tiempo inquieto, que se escurre entre las manos de los que ríen. Paz efímera y volátil que se deshace.
Tiempo pesado, que se acomoda en las mochilas de los que no saben (ni quieren) leer el reloj. Tiempo inmortalizado en una fotografía sin tiempo.
Minutos que van y vienen. Que se roban, que pierden, que lastiman.
Horas que despiertan, que resplandecen, que revolotean.
Tiempo que juega ala ruleta rusa (con cinco balas). Tiempo que no calla, que desespera, que no pasa.
Momentos de revoluciones internas, viajes en trance, meditaciones eternas.
Años de espera en la estación sin saber a qué tren subirse.
Siglos de naufragio, sin remos, a voluntad del viento de agosto.
Tiempo que no negocia, que no coimea, que no se corrompe.
No es el tiempo, sino la percepción que hacemos de él, lo que (me) enloquece.

jueves, 2 de junio de 2011

cansada de esperar

Qué difícil es alcanzar la armonía plena, interna, de cada uno.
Siempre hay algún motivo que nos mantiene insatisfechos ¿ por qué?
¿Por qué constantemente sentimos estar en el lugar equivocado, lejos de lo que nos hace feliz?
¿Por qué regularmente las lágrimas y tristezas son más abundantes que las risas y carcajadas?
¿Será por la percepción del tiempo, que los momentos dolorosos parecen más extensos en el reloj que los momentos de felicidad?
Busco y busco, pero no logro encontrar una respuesta que satisfaga mi inquietud.
Pase lo que pase, sigo sintiendo que los momentos de infelicidad son mayores.
Y uno se cansa de escuchar que todo pasa por algo y lo bueno siempre llega. Sin embargo, me ilusiono y pregunto de nuevo ¿cuándo?
¿Cuánto hay que esperar? ¿Cuántas vueltas va a dignarse a dar el reloj antes de que me sorprenda con esa magnífica noticia que tiene guardado para cada uno?
Porque uno se cansa de esperar toda una vida en vano.
Dan ganas locas de soltar los remos y dejarse naufragar hacia donde te lleve el viento, a su merced.

jueves, 14 de abril de 2011

FIN DEL MUNDO

Un lugar donde sólo estar abrazado por las estrellas y donde la luna se convierta en tu amigo confesor.

Donde se escuche la música de las aguas violentas del río, desarmándose al chocar contra alguna roca que nunca estuvo muerta, al final de su destino, y transformándose en bruma cálida que refresca tu cara.

Donde los pies descalzos sientan y sufran la tierra, desgranada en minúsculas partículas y tiñéndote los pies de color vida.

Donde tus ojos sólo reflejen el grito de paz que pronuncian las montañas.

Donde el viento sople a su voluntad alborotándote los cabellos y dejando su huella en tu piel.

Donde los únicos olores que sientas sean los del árbol viejo y maduro, transmitiendo su sabiduría a través de sus ramas; junto a los olores que salen de la hornalla, de frutas perfectas convirtiéndose en dulce fresco, preparado para ser untado en un pan recién horneado.

Donde los colores tengan la intensidad que tu decidas.

Donde el cielo y las flores sean tus aliados, para corretear y reír en un campo repleto de frutillas y amapolas.

Un lugar donde despertarse con un rayo de sol acariciando tu cara, sin golpear ni lastimar.

Donde tu mente vuele en el sentido que ella desee, escuchando la música que mima tu alma, desafiando los límites de la libertad.

A ese lugar me escapo seguido .. cuando cierro los ojos y pienso en vos.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Ningún lugar

¿A dónde van las preguntas que no tienen respuesta? ¿las que se callan, las que se ocultan, las que se pierden? Quizá sea el miedo a oír la respuesta el responsable de que terminen acumuladas en un rincón, cubiertas de polvo y de angustia, pero presentes, siempre presentes y deambulando de un lugar a otro por nuestras cabezas.

¿A dónde va la esperanza por los objetivos no alcanzados, por los sueños no vividos, por la risa no contagiada?
¿A dónde va el tiempo desperdiciado, mal aprovechado, mal gastado? ¿y los minutos en blanco que detienen nuestro cuerpo y mente pero no nuestro reloj?
A veces pienso que puede ser la pereza la responsable de tal disparate. Como cuando decidimos quedarnos en el mismo lugar, rodeados de lo conocido, y no salimos a recorrer esos nuevos caminos que se inician enfrente nuestro, con un poco más de curvas quizás, pero con muchas más emociones, eso seguro. ¿Por qué no corremos tras esos sueños, esas risas, esas satisfacciones personales que tanto ansiamos? ¿Qué nos lo impide?

¿A dónde van los besos inertes nunca dados, los abrazos rotos jamás terminados, los cariños paralizados en el cuerpo de quienes los ocultan? Supongo que puede ser la cobardía la que nos mantiene inmóviles, temerosos, frágiles, sin poder avanzar. Como un niño de 5 años el primer día del jardín de infantes. Como un niño de 5 años la primera vez que duerme solo en su cuarto con la luz apagada. Como un niño de 5 años. ¿Por qué nos cuesta tanto dejarnos llevar por los sentimientos en búsqueda de nuestra felicidad? [Sí, esta la sé: por el miedo a ser lastimado. ¿Hay riesgos que vale la pena correr? No, esta no la sé].

¿A dónde van los pensamientos que se pierden en nuestras cabezas, las razones no fundadas (las sinrazones meditadas), las ideas nunca expresadas? Quizás deambulan por los pasillos de un laberinto que no tiene puerta de escape, por ese eterno resplandor de una mente sin recuerdos, intentando salir (actuando como si quisiéramos dejarlos salir). ¿Por qué simplemente no fluyen, traspasando todo tipo de filtro? ¿Qué nos lo impide?

¿A dónde van los gritos enmudecidos, la bronca contenida, la ira acumulada? ¿A dónde va la rabia que no descargamos sino que amontonamos y a veces necesitamos?

¿A dónde van las promesas no cumplidas (las tuyas, las mías), las lágrimas derramadas (y las que nos negamos a derramar), las heridas no cicatrizadas? (pregunto: ¿son las cicatrices marcas de sanación o de heridas eternas?) ¿y las verdades disfrazadas (mal disfrazadas), las mentiras mentirosas, las que lastiman, las que enfurecen, las que entristecen hacia dónde van?

De pronto, muchas sonrisas comienzan a esfumarse y el frío es cada vez más frío, y quema y hiere (¿quedará nuevamente una cicatriz?). De pronto las cabezas giran, de un lado a otro, sin decidirse qué dirección tomar. (¿Quién es el que decide el miedo o la valentía?).

¿A dónde?! ¿A dónde va todo lo que no liberamos, lo que ocultamos, lo que callamos, lo que ignoramos?! ¿Por qué? ¿Por quién? ¿Hasta cuándo?

¿Quién sabe dónde está el norte? Lo decidamos nosotros, con valor.