¿Cuántas veces hemos pronunciado un te amo
sincero? ¿Y cuántas lo hemos callado?
¿Cuántas veces hemos querido gritar a voces y
decir a gritos que amamos a una persona? ¿Cuántas veces el miedo al rechazo nos acobardó y
nos intimidó a continuar en silencio?
¿Cuántas veces la locura le ganó a la cordura?
¿Y cuántas la razón al corazón?
¿Cuántas veces un suspiro fastidiado se quejó
entrecortado de la lágrima que entristecida caía por la mejilla?
¿Cuántas derrotas somos capaces de soportar?
¿Cuánto infortunio somos capaces de transformar?
¿Qué rara melancolía se apodera de nuestra
alma e inoportuna golpea las puertas de la conciencia, entorpeciendo los
pensamientos con prejuicios y perjuicios difíciles de reclamar?
¿Cuántas veces la caprichosa soledad te ha
instado a acompañarte en atiborrados momentos de afluencia? ¿Cuántas veces le abriste la
puerta y cuántas se la cerraste?
¿Cuántas veces deseaste despertar de una
realidad inerte y apática? ¿Cuántas veces deseaste soñar que vivías un sueño?
¿Quién decide cuando en ti todo está dicho?
¿Quién revierte tus desconsuelos y añoranzas?
¿Dónde estás?
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