sábado, 2 de enero de 2010

veinte diez

Un nuevo año comienza. Otro más. Con las mismas esperanzas iniciales que siempre. Los mismos brindis. Los mismos deseos. Más arrugas.

A tu alrededor seguramente verás caras alegres, sonrisas enormes y miradas con brillo. Es lo que sucede año tras año sin excepción. Todos emocionados pensando que por el solo hecho de cambiar el número final del año, cosas maravillosas van a suceder. Como si ese segundo que marca un nuevo comienzo implica eliminar del mapa -y de nuestras vidas- la mala racha que veníamos acarreando. Como si no fuera necesario que pongamos "algo" de nosotros mismos. Como por arte de magia. Como si de pronto creyéramos en Papá Noel. Like fairy tales.

Perlo la vida, amigos, no es tan sencilla. Nop. Para dejar atrás las penas sin gloria es necesario que tomemos las riendas de nuestras vidas. Es necesario escribir ese punto final que nos permita dar vuelta la página y comenzar a escribir un nuevo capítulo. La pregunta es: ¿Cuánta fuerza se necesita para llevarlo adelante? I don't know. Algunos mucha, otros menos. Lo "bueno" es que depende de nosotros. Y digo que es bueno que dependa de nosotros porque así no tendremos a quién culpar de nuestros desaciertos sino a nosotros mismos. Y así también recibiremos todo el mérito del triunfo cuando lo alcancemos.

Nuevo año. Viejas metas. Nuevas fuerzas. Pongamos primera y aceleremos hasta alcanzar el cambio que estamos buscando. It's all up to ourselves.

1 comentario:

  1. Después de la nostalgia de tu entrada anterior me alegra que hayas empezado el año con nuevas fuerzas como vos decís.
    Yo sigo aquí... en el número siete... si quieres encontrarme ya sabes donde estoy.

    Besos y Feliz comienzo de año!!

    ResponderEliminar